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"La Ley" en el Nuevo Testamento

3 octubre 2016

ESJ-015 2016 1003-006

"La Ley" en el Nuevo Testamento

Alva J. McClain

1. "La ley" es la que fue escrita por Moisés, y por lo general, incluye todo el Pentateuco. En Gálatas 3:10 el escritor la identifica como "el libro de la ley". Nuestro Señor Jesús habla de "la ley o los profetas", señalándola como la parte del Antiguo Testamento contenida en los primeros cinco libros, una división muy conocida en su tiempo (Mt 5:17). La misma identificación aparece en Lucas 24:44 y Hechos 28:23.

Aunado a esto, cada uno de los cinco libros del Pentateuco está relacionado como una porción de "la ley". En 1 Corintios 14:34 Pablo exhorta a las mujeres a "que estén sujetas, como también la ley lo dice" y sin duda, él se refiere a Génesis 3:16. Y citando Éxodo 20:17, él lo llama "la ley" (Ro 7:7). Jesucristo mismo dirige a un abogado al pasaje de Levítico 19:18 indicando que fue "escrito en la ley" (Lc. 10:26- 27). En Mateo 12:5 nuevamente él cita un texto de Números 28:9-10 y pregunta a los fariseos si no lo habían leído "en la ley". Por último, en defensa del ministerio pagado, Pablo ocupa un pasaje de Deuteronomio 25:4 declarando que está escrito "en la ley de Moisés" (1Co 9:9).

Esta interpretación no es una novedad. Archibald McCaig dice que en los Evangelios "la palabra ‘ley’ siempre se refiere a la ley mosaica", y a veces quiere decir "todo el Pentateuco". En cuanto a su relación en las epístolas, McCaig escribe que, "hablando generalmente, la palabra con o sin el artículo se usa con referencia a la ley de Moisés".1 Y Salmond razona que "la ley" (ho nomos ) de Efesios 2:15 "se toma en su sentido completo, no solamente la ley ceremonial sino la ley de Moisés en su totalidad, según el uso declarado de la frase".2

Es verdad que en ocasiones parece que "la ley" se refiere a todo el Antiguo Testamento. Compare Juan 10:34 con Salmos 82:6 y 1 Corintios 14:21 con Isaías 28:11-12. Pero aun en este uso singular hay que recordar que en su totalidad, las Escrituras del Antiguo Testamento dan por sentado la existencia de la ley; llaman a los hombres a que regresen a ella y amenazan a los desobedientes con los castigos impuesto en la misma. Así, la idea de una ley mosaica original, probablemente nunca está de todo ausente de tales textos.

2. Esta ley es una – una unidad indivisible. Aunque es verdad que en ella aparecen tres elementos: moral, ceremonial y civil, es un error dividirla en tres leyes, o como se hace a veces, dividirla en dos: moral y ceremonial.

Esto se ve claramente en las citas del Nuevo Testamento. Santiago declara que "cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos" (Stg. 2:10). Sobre la palabra "todos" en este texto, Oesterley escribe que en griego "panton" equivale a "todos los preceptos de la Torah".3 El mismo punto de vista está expresado por el apóstol Pablo en Gálatas 5:3 "y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley". Y Cristo declara "que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos" (Mt 5:19). Así, él apoya la unidad vital de la ley. "Estos mandamientos muy pequeños" a los que el Señor se refiere, son los proclamados en el Pentateuco, y no solamente los de la "ley moral" o a los pocos contenidos en el Sermón del Monte. Esto se muestra en el contexto de Mateo 5:17, 18, que habla de la ley de Moisés y no puede uno equivocarse en identificarla.

Algunos de los comentaristas más competentes están de acuerdo con este punto de vista. Meyer, escribiendo sobre Mateo 5:17 dice, "En nomos es erróneo pensar tan sólo en la ley moral; y distinguir entre la ley ceremonial, civil y moral es de tiempos modernos".4 Peake declara, "A Pablo esta distinción entre la ley moral y ceremonial no tenía mérito".5 Godet expresa lo mismo, "En general, la distinción entre los elementos ceremoniales y los morales de la ley es cosa desconocida a la mente del judío, quien la toma como una unidad divina".6 Por esto mismo, él expone que Pablo mantuvo este punto de vista.

En su artículo poderoso sobre la ley en el Nuevo Testamento, J. Denny expone un dato interesante. El dice que en el Nuevo Testamento siempre se halla la palabra "ley" en singular, con la única excepción de Jeremías 31:33 en la Versión de los Setenta y citado en Hebreos 8:10 y 10:16. Otro comentarista declara, "La ley de Dios . . . es el estilo de las Escrituras; el escritor clásico diría ‘las leyes’ de Atenas o de Solón".7 Así, esta forma casi invariable y singular, señala la unidad de la ley divina en contraste a las leyes meramente humanas.

El pasaje en Romanos 2:15 se pudiera citar como una excepción al uso general de "la ley" como la ley total de Dios. Aquí, Pablo habla de "la obra de la ley escrita en sus corazones", esto es, de los gentiles. En este caso, ¿no se limita "la ley" a su elemento moral? No lo creo. El mero corazón de la ley ceremonial en el Antiguo Testamento eran los sacrificios, y el impulso a ofrecerlos es cosa universal, cosa común entre todas las gentes.

3. Como parte integral esta ley única de Dios incluye castigos apropiados para poner en vigor sus demandas. No se puede separar la ley de Dios de sus castigos como algunos quieren hacer. "Todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición" (Gá. 3:10). "La ley produce ira" (Ro 4:15). El apóstol también refiere a la ley como "el ministerio de muerte" y "el ministerio de condenación" (2Co 3:7, 9). Y otra vez la llama "la ley del pecado y de la muerte" (Ro 8:2). Como dice el Obispo Moule, "Es la ley divina . . . y por su santidad es la ruina del pecador".8

Que la ley no puede ser divorciada de su castigo apropiado es también el punto de vista que tienen las grandes autoridades legales humanas. John Austin definió a la ley como cosa que incluye tres ideas esenciales – mandato, obligación y pena.9 Se relata que Daniel Webster dijo, "Una ley sin castigo es simplemente un consejo bueno". En el estado de Indiana hubo una lección muy instructiva sobre este punto. Los legisladores establecieron una ley en contra de adelantar una hora a los relojes en el verano, pero no fijaron un castigo por la infracción de esta ley. Así, los oficiales estatales dejaron sus relojes a tiempo estándar (para poner buen ejemplo) pero fueron al trabajo una hora más temprano. Los demás trabajadores adelantaron sus relojes y se rieron de la ley. Así, llegó la ley a traer burla sobre sí misma.

Quitar de la ley de Dios sus castigos divinos y todavía llamarla "ley" es mal nombrarla. Hacerlo, sólo confunde a las mentes de los hombres y finalmente lleva como toda ley, sea humana o divina, al desprecio o indiferencia. A fin de cuentas, tal procedimiento servirá solamente a quitar de la cruz de Cristo su sentido más profundo. La ley pierde su santidad absoluta, el pecado pierde su demérito terrible y el Calvario pierde su gloria moral.

4. En parte, el Sermón del Monte es una interpretación de la misma ley mosaica, con referencia especial a su sentido interno original. Esto se ve claramente en las palabras de nuestro Señor Jesús en Mateo 5:17-19. En el versículo 19 él declara que "cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos". Estos "mandamientos" están encerrados en "la ley" a que se refiere el versículo 17. Es la ley mosaica, y el versículo 18 afirma que "ni una jota ni una tilde" de ella pasará. Como Alford señala, "Estos mandamientos muy pequeños" se refieren a "una jota y una tilde".10

En el Sermón del Monte Jesucristo no está aboliendo la ley de Moisés y poniendo en su lugar otra ley de sí mismo, como algunos sugieren superficialmente. Por el contrario, él está reafirmando, en palabras fuertes, la unidad e inviolabilidad de la ley mosaica. A veces se discute que Cristo hizo ciertos cambios, por ejemplo, en el asunto del divorcio (vs. 31-32). Pero, como el dador divino de la ley, él solamente anuló ciertas concesiones que se habían puesto antes por la dureza del corazón humano (Mateo 19:8), concesiones que no estaban en armonía con el sentido interno de la ley divina original. En su mente, esa ley estaba firme en cada jota y tilde. El quebrantar uno de estos mandamientos más pequeños se condena en palabras inequívocas.

Además, si examinamos cuidadosamente el Sermón del Monte, veremos los tres elementos de la ley mosaica. No hay duda que la ley moral está presente, porque la mayor parte del Sermón está dedicada a este tema. Pero, generalmente, no se reconoce que el elemento ceremonial está también expuesto. Sin embargo, Mateo 5:23-24 hablan del "altar" y de la "ofrenda" que al altar trae el adorador. Esto expresa el lenguaje de sacrificio, hecho más claro en algunas versiones que dicen, "Por tanto, si estás ofreciendo tu sacrificio sobre el altar" (v. 23). H. A. W. Meyer lo traduce como sigue, "Si tú, entonces, estás casi para presentar tu sacrificio . .."11 Y Alford declara que "todo el lenguaje es judaico y solamente se puede entender por medio de los ritos judaicos".12

También, es muy claro que el Sermón del Monte incluye el elemento civil de la ley mosaica. En Mateo 5:21 nuestro Señor habla de ciertos transgresores que son "culpables de juicio". El juicio al que se refiere es "de los jueces y oficiales locales mencionados en Deuteronomio 16:18" y la frase "culpable" quiere decir "legalmente responsable a . . ."13 En el siguiente versículo, Jesucristo dice que ciertos transgresores serán "culpables ante el concilio". Sin duda alguna, el "concilio" hace alusión a la corte suprema del Sanedrín. Las cortes locales judaicas tenían el poder para administrar la pena capital, pero el castigo especial de ser apedreado quedaba en las manos del Sanedrín. Por consiguiente, estamos hablando aquí de la jurisprudencia civil judaica como se ve en la ley mosaica. Vea Números 11:16 para el supuesto origen del Sanedrín que estaba compuesto de 70 miembros. Además, en Mateo 5:35, encontramos la mención de Jerusalén como "la ciudad del gran Rey". Esto indica la sede central de la autoridad civil en el reino teocrático, la cual fue aquella ciudad en tiempos históricos, y lo será en el futuro cuando se establezca el reino según los profetas del Antiguo Testamento.

En el Sermón del Monte no solamente aparecen los tres elementos de la ley mosaica, sino también los castigos por desobedecerla. Bajo esta ley, la ley religiosa y la autoridad civil fueron una sola cosa. No hubo una separación entre lo religioso y el estado. Por esto, encontramos tanto las sanciones temporales como las eternas entre los juicios de la ley. Así, en Mateo 5:25-26 leemos de la cárcel y de la libertad del trasgresor cuando haya pagado el último cuadrante que el juez había impuesto como castigo. Pero, en los versículos 22, 29 y 30 leemos que el Señor advirtió a los transgresores del castigo del "infierno de fuego". Para encontrar la base de este terrible castigo por la ira divina lea Deuteronomio 32:22.

5. Bajo esta misma ley mosaica nuestro Señor Jesús nació y a ella rindió la obediencia exigida.

a. Cristo nació bajo la ley. Así leemos en Gálatas 4:4, "Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley". En griego, la frase "bajo la ley" es exactamente la misma en Gálatas 5:18 donde se le dice al creyente "no estáis bajo la ley". El niño Jesús fue circuncidado y presentado a Dios formalmente en el templo judaico acompañado por el sacrificio del par de tórtolas – todo hecho "conforme a la ley de Moisés" (Lc. 2:21- 24). Y el versículo 39 declara que cumplieron "con todo lo prescrito en la ley del Señor". Cuando Pablo escribe en cuanto al ministerio terrenal a Israel, afirma que Jesucristo "vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres" (Ro 15:8).

b. Nuestro Señor obedeció la ley de Moisés. El no vino para destruirla sino par "cumplirla" (Mt 5:17). Cualquiera otra cosa que esta declaración pudiera incluir, ciertamente es la obediencia. Cuando él fue al Jordán a ser bautizado, él calló las protestas de Juan el Bautista al decir, "Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia" (Mt 3:15). La "justicia" en esta frase es la que la ley pedía. El bautismo de Juan fue a base del lavamiento "con agua" exigido por la ley para el inmundo (Nm 19:19). La sumisión de nuestro Señor a este rito de lavamiento no significó su propia necesidad de limpieza, sino su identificación con su pueblo pecaminoso. El recordó a Juan "conviene que cumplamos", no sólo él, sino los dos. Finalmente, su sumisión al bautismo de Juan no debe sorprendernos más que su participación en la pascua de los judíos. Las dos cosas nos enseñan de su identificación con su pueblo y no de alguna inmundicia en su vida.

Por último, al acercarse la hora de su muerte, él mandó a sus discípulos "preparadnos la pascua" (Lc. 22:8) según los requisitos de la ley mosaica. Cada detalle de la fiesta que venía tenía que ser cumplido. Si "el pecado es infracción de la ley" también nos recuerda el mismo pasaje que "no hay pecado en él" (1Jn 3:4-5).

c. Cristo mandó a otros a obedecer la ley de Moisés. El pasaje clásico es Mateo 5:17-19, en el cual él exige obediencia, obediencia aún en el más pequeño de sus mandamientos. Esta incluyó, en primer lugar, la sumisión al elemento moral indicado por el orden al joven rico a "guardar los mandamientos" refiriéndose a la segunda tabla de la ley (Mt 19:17-19).

También, Jesucristo pidió la obediencia a la ley ceremonial cuando dijo al leproso sanado: "muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés" (Mt 8:4). Y luego en Mateo 26:47-52 tenemos el ejemplo de su sumisión a las autoridades civiles. Mandó a Pedro a no oponérseles. Todo esto estuvo en completa armonía con lo requerido por la ley mosaica, la cual exigía el respeto hacia el "príncipe de tu pueblo" (Éx 22:28).


NOTAS

1. "Law, in the New Testament," International Standard Bible Encyclopaedia (Chicago: Howard-Severance, 1915), III, 1844, 1848.

2. Stewart D. F. Salmond, "Ephesians," The Expositor’s Greek Testament, ed. Robertson Nicoll (4th ed.; London: Hodder and Stoughton, 1917), III, 295.

3. William O. E. Oesterley, "James" The Expositor’s Greek Testament, IV, 441.

4. H. A. W. Meyer, "Matthew," Commentary on the New Testament (New York: Funk and Wagnalls, 1884), I, 120.

5. A. S. Peake, "Colossians," The Expositor’s Greek Testament, III, 527.

6. Frederic L. Godet, Commentary on St. Paul’s Epistle to the Romans, rev. and ed. Talbot W. Chambers (2d.; New York: Funk and Wagnalls, 1892), p. 144.

7. James Denny, "Law (in New Testament)," Dictionary of the Bible, ed. James Hastings (New York: Charles Scribner’s Sons, 1911), III, 73.

8. "Romans," The Cambridge Bible (London: Cambridge Press, 1911).

9. "Law, in the New Testament," International Standard Bible Encyclopaedia, III, 1844.

10. Henry Alford, New Testament for English Readers (2d ed.; New York: Lee, Shepard and Dillingham, 1872), I, 29, v. 29.

11. Meyer, op. cit., I, 128, v. 23.

12. Alford, op. cit, I, 31, v. 24.

13. Charles John Ellicott, Commentary on the Whole Bible (Grand Rapids: Zondervan reprint, 1954), VI, 25.

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