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Resucitado para Nuestra Justificación

25 abril 2016

ESJ-015 2016 0425

Resucitado para Nuestra Justificación

Por Mike Riccardi

La ocasión pasada , tuvimos en cuenta la importancia que la resurrección tiene en lo que se refiere a Jesús mismo. La resurrección identifica a Jesús como el segundo Adán, la simiente de la mujer, la simiente de Abraham, y el Hijo de David. También reivindica el testimonio que había dado acerca de sí mismo.

Esta semana y la próxima, quiero considerar el significado de la resurrección para los creyentes. ¿Qué implicaciones tiene la resurrección para el pueblo de Dios? De hecho, todos los aspectos de nuestra salvación, nuestra regeneración, nuestra justificación, nuestra santificación y nuestra glorificación -están ligadas de alguna manera a la resurrección de Cristo de entre los muertos.

El Fundamento de la Regeneración

1 Pedro 1: 3 – "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos."

Pedro dice que nuestro nuevo nacimiento viene a través de la resurrección de Cristo. Nuestra nueva vida espiritual que nace en nuestra regeneración tiene su fuente en la vida de resurrección de Cristo.

Y se nos hace participar de esa vida de resurrección a través de la unión con él. Efesios 2: 5-6 dice que mientras estábamos muertos en pecados, Dios "nos dio vida juntamente con Cristo. . . . . y nos resucitó con Él.” Debido a la unión que tienen los creyentes con Cristo, la Escritura dice que nuestra resurrección espiritual al haber nacido de nuevo tiene su fuente en la resurrección corporal de Jesús.

Y así, la resurrección es el fundamento de nuestra regeneración.

Conquista y Libera de la Muerte

En segundo lugar, la resurrección vence al enemigo de la muerte y nos libera de la esclavitud de miedo.

Hebreos 2: 14-15: " Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre ".

Si encuestara a 100 personas en la calle y les preguntaran cuál es su mayor temor, 95 de ellos, si es que estaban siendo honesto con usted, dirían, "la muerte". Para los que no tienen la esperanza segura de vida eterna en Cristo, la muerte es el gran desconocido. Y este texto describe a los seres humanos como los que tienen tanto miedo a la muerte que estamos sujetos a esclavitud durante toda nuestra vida. Este miedo a la muerte controla a las personas, de tal manera que hacen todo lo posible, pagan grandes sumas de dinero, y hacen grandes sacrificios para evitarla.

Hechos 2:24 dice: " a quien Dios resucitó, poniendo fin a la agonía de la muerte, puesto que no era posible que El quedara bajo el dominio de ella.." Puesto que Cristo ha resucitado, y porque se nos ha prometido ser resucitados con Él a través del arrepentimiento y la fe en el Evangelio, la agonía de la muerte se ha terminado. La esclavitud tiránica que es alimentada por el miedo a la muerte es destruida. El creyente en Cristo no tiene nada que temer en la muerte, porque estar ausente del cuerpo en la muerte es estar presente con el Señor en el cielo.

En el primer capítulo de Apocalipsis, el apóstol Juan cae como un hombre muerto ante el Cristo ascendido. Pero Jesús dice: “No temas, yo soy el primero y el último, y el que vive, y estuve muerto; y he aquí, estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades.” (Ap 1,17). Hebreos 2:15 dice que Satanás tenía el poder de la muerte. Pero debido a la resurrección, Cristo no sólo ha liberado de la esclavitud de la muerte, pero El es ahora el gobernante de la muerte, de tal manera que Él tiene sus llaves. Como dice Beale, Él tiene el control sobre quién es liberado y retenido en ese ámbito.

Y si Él tiene el control sobre la muerte, nosotros como Su pueblo no necesitamos temerle en absoluto. Tal como dijo en Juan 11: 25-26: " Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.”

El Fundamento del Evangelio

En tercer lugar, la resurrección es el fundamento mismo del Evangelio.

  • Cuando Pablo identifica explícitamente la naturaleza del Evangelio en 1 Corintios 15: 3-4, él incluye la resurrección como un componente central de las cosas "de primera importancia."
  • En Romanos 10: 9 describe el mensaje de fe que los Apóstoles predican como "que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo."
  • Pablo considera a la resurrección como tan central en el Evangelio que dice en 1 Corintios 15:14: " y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe." Y de nuevo en el verso 17: " y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe es falsa; todavía estáis en vuestros pecados."

Ahora ¿por qué es así? ¿Por qué es que si Cristo no ha resucitado todavía estamos en nuestros pecados? ¿No fue la muerte sacrificial de Cristo la que pagó el castigo por nuestros pecados y satisfizo la ira de Dios? Sí, pero fue la resurrección que certificó que esa suficiente expiación fue hecha por el pecado. Romanos 4:25: Cristo "el cual fue entregado por causa de nuestras transgresiones y resucitado para nuestra justificación." La resurrección es tan central en el Evangelio que Pablo aquí vincula nuestra justificación directamente a ella.

No podemos separar la muerte y resurrección de Cristo, amigos. Ambas son necesarias para nuestra justificación. Porque al igual que Su muerte fue el pago por el pecado, por lo que fue Su resurrección la certificación y la vindicación de ese pago. Si Cristo hubiera hecho realmente el pago completo por el pecado de tal manera que él pudiese rescatar a Su pueblo – si El ha realmente satisfecho la ira de su padre contra los pecados de su pueblo — tendría que ser que las consecuencias del pecado ya no tendrían poder sobre El. Calvino pregunta: “Porque ¿cómo podía habernos liberado de la muerte, si hubiera cedido ante su poder por la muerte?” ¿Cómo podía haber obtenido la victoria para nosotros, si hubiera caído en la lucha?” ( Institutes , II.xvi, 447). Charles Hodge dijo: “Si [Cristo] permaneció bajo el poder de la muerte, no hay una fuente de vida espiritual para los hombres; porque Él es la vid, nosotros los sarmientos; si la vid estuviese muerta las ramas deben estar muertas” ( Systematic Theology , 2:627).

Pero la resurrección es el testimonio del Padre que la redención se había logrado y que la ira había sido satisfecha. Me encanta la forma en que el teólogo escocés Thomas Chalmers pone esto. El escribe:

“Usted sabe esto cuando la puerta de la prisión se abre a un criminal, y que por la misma autoridad que lo alojó allí, se pone en evidencia que la deuda de su transgresión se ha rendido, y que él es puesto absuelto de todas sus penas. … Y cuando un ángel bajó del cielo, y removió la gran piedra de la entrada del sepulcro, esto nos habla, que la justicia de Dios se satisfizo, que el rescate de nuestra iniquidad ha sido pagada, que Cristo ha dictado un pleno cumplimiento de toda la deuda de la que se comprometió como el gran fiador entre Dios y los pecadores que creen en él” ( Select Works , 2:84).

Y así leemos en la confesión de la iglesia primitiva que Cristo "fue revelado en la carne, Justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria" (1 Timoteo 3:16 ). La resurrección fue la gran reivindicación de Cristo, que el Padre había aprobado Su obra, que fue terminada, y que no quedaba más penalidad que pagar, no más ira que llevar, y que el pecado y la muerte ya no podía sentar derecho legal a él (cf. Grudem, 615).

Cristiano lector, si usted está luchando bajo un sentimiento de culpa y castigo, si su conciencia le condena delante de Dios a causa de su pecado, suplico luche para la seguridad en la puerta de la tumba vacía. ¡Fue resucitado para su justificación! Tiene razón al sentir la punzada de pecado en su conciencia, y tiene razón por la desesperación de hacer nada al respecto ante Dios. ¡Pero Cristo ha vivido y muerto en su lugar, y en su resurrección el Padre da testimonio de que esa justicia se ha cumplido! Ya no queda nada que usted tenga que hacer sino confiar en Su obra, y al confiar usted está unido a su vida, muerte y resurrección.

El teólogo reformado holandés Wilhelmus a Brakel nos enseña cómo clamar por la seguridad de la resurrección de Cristo. Dice que vaya a Dios y diga:

“¿No han sido mis pecados castigados? ¿No se ha hecho expiación por mi culpa? ¿no ha sido mi Fiador resucitado de entre los muertos y por lo tanto entrado en reposo? ¿No eres tú mi Dios y Padre reconciliador? ¿No estoy yo en paz contigo? ‘ . . . . . . Que tal persona de este modo luche para aplicar todo esto a sí mismo sobre la base de las promesas hechas a todos los que recibieron a Cristo por la fe, hasta que el experimenta el poder de la resurrección de Cristo, para su justificación y estar en paz con Dios” ( The Christian’s Reasonable Service , 1:632).

De hecho, que la resurrección nos haga regocijamos en la gloriosa persona y obra suficiente de nuestro Señor resucitado.

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