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5 Estrategias para sobrevivir en la “Manigua” teológica (2da parte)

29 mayo 2015

Image Credit: WallSource5 Estrategias para sobrevivir en la “Manigua” teológica (2da parte)

Por Fernando Jaimes  

 

La primera parte de este artículo salió el 21 de mayo de 2015, puede ir a este enlace a leerlo.

José Eustasio Rivera en los años 20’s, por los tiempos de la bonanza cauchera mundial y habiendo visitado la amazonia colombiana; escribió una novela revelando la realidad de la selva. Sus palabras describen no solo su admiración sino también su disgusto por la selva. El vio personas entrar y ser devoradas por la manigua. Dijo: “La selva los aniquila, la selva los retiene, la selva los llama para tragárselos”[1]

Entrar en la selva sin un guía es un desafío. Las fieras, el miedo, los insectos, el clima malsano y la alimentación son realidades con las que cualquiera se enfrentaría ¿Cómo podría alguien solitario sobrevivir en esas tierras? Lo que puedo decir es que no sería fácil. Así como no es fácil encontrar sin ayuda una iglesia para congregarse. Hay igualmente desafíos: Múltiples denominaciones, diferentes doctrinas, varios tipos de administración eclesiástica, diferentes criterios para escoger el liderazgo o diversos entendimientos del evangelismo. Entonces si usted está buscando un lugar para congregarse, estos son algunos elementos a considerar:

Resumiendo de la semana pasada:

1) Una iglesia donde se predique expositivamente.

Un lugar donde el predicador estudie el pasaje y explique cuidadosamente su significado haciendo aplicaciones para la congrega­ción.

2) Una iglesia donde se enseñe la sana doctrina Bíblica.

La enseñanza no debe ser otra cosa que las palabras que están conforme a las palabras de nuestro Señor Jesucristo y la doctrina que es conforme a la piedad.

Es decir que la iglesia debe enseñar expositivamente la sana doctrina.

Tres elementos más:

3) Una iglesia donde el entendimiento de la conversión y el evangelismo es bíblico.

Es particularmente importante tener una teología sana pero es de suma importancia el entendimiento del evangelio y del evangelismo. Hay lugares donde se presenta el evangelio como un aditivo a la vida que llena algunas necesidades naturales del hombre como el gozo, la paz, la felicidad, la satisfacción, el auto estima o el amor. El evangelio puede traer esto pero no sería el mensaje completo, sería solo una presentación parcial­ de la verdad. Pero como dice J. I. Parker “una verdad a medias que se presenta como la verdad total viene a ser una mentira.

El evangelio de Jesucristo es el corazón del Cristianismo. Es por medio de escuchar las palabras de verdad que alguien viene a los pies de Cristo. Este mensaje debe incluir: La pre­sentación correcta de Dios, la necesidad del hombre de Su misericordia, la provisión de Cristo y la responsabilidad de responder al llamado.

Además, una iglesia sana está compuesta por personas que tienen no solamente un entendimiento correcto del mensaje sino también una pasión por el evangelismo. Tener pasión por el evangelismo es amar la verdad. Los hombres y mujeres de la iglesia expresan su amor por la verdad proclamándola y haciendo discípulos de todas las naciones enseñándoles a guardar todo lo que Jesús ha mandado (Mat 28:19-20).

Compartir el evangelio con pasión está íntimamen­te relacionado con el entendimiento del evangelio. Si el entendimiento en cuanto a Dios, la necesidad humana, Cristo y la conversión está conforme a las Escrituras, entonces naturalmente surge un evangelismo bíblico.

4) Una iglesia en crecimiento

Debe haber un in­terés profundo por el crecimiento de la iglesia, no en sentido numérico sino en el crecimiento espiritual de los miem­bros.

Algunos piensan hoy en día que un cristiano puede ser un “bebé espiritual” por el resto de su vida. Dicen: “el crecimiento es algo opcional y no necesario.” Pero por el contrario el crecimiento es la señal de vida. Los árboles con vida son aquellos en crecimiento, y los animales con vida crecen. El crecimiento involucra un aumento y avance. Cuando algo deja de crecer, muere.

Pablo esperaba el crecimiento de los corintios en su fe cristiana (2 Cor. 10:15). Asimismo, él esperaba el crecimiento de los efesios en “aquel que es la cabeza es decir, Cristo” (Efe 4:15; Col 1:10; 2 Tes 1:3). Pedro dio también esta misma exhortación a los primeros cristianos. “desea como niños recién nacidos la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para sal­vación” (1Ped. 2:2).

Entonces, debe ser una iglesia donde haya crecimiento espiritual

5) Una iglesia bien liderada

¿Qué tipo de liderazgo debería tener esta iglesia?

—¿Un pastor que predica fielmente la palabra de Dios?

—¿Diáconos que son modelos de servicio en todas las áreas de la iglesia?

—¿Una congregación comprometida con Cristo y con el don de servir?

Sí a todas las anteriores. Pero bíblicamente, existe algo más: una iglesia con ancianos.

La iglesia debe tener hombres caracterizados por primera de Timoteo tres. Estos hombres son los encargados de las diferentes funciones y tienen la misión y el propósito de liderar la iglesia en todos los aspectos. Su autoridad es compartida con otros hombres igualmente calificados. A esto se llama “gobierno eclesiástico con pluralidad de ancianos.” Esta estructura armoniza mejor que otras y promueve la verdadera naturaleza de la iglesia local como lo revela el Nuevo Testamento. Hechos 11:30, Santiago 5:14, 15, Hechos 15, Hechos 14:23, Hechos 20:17, 1 Tim 3:1-7, 5:17-25, Fil 1:1, Tito 1:5, 1 Ped 5:1, 1 Tes 5:12, Heb 13:17.

Para que una iglesia este bien liderada la estructura organizacional y pastoral de la iglesia debe estar en manos de los ancianos y no de una sola persona. La iglesia debe contar con hombres dotados para el liderazgo de tal manera que forjen la visión de la iglesia ejecuten las labores de enseñanza.

Hermano o hermana, si se encuentra en la manigua. Estos 5 elementos le servirán como una estrategia para encontrar su lugar de adoración.

Publicado originalmente aquí

****

Fernando Jaimes, estudió en la Universidad de los Andes, Colombia antes de venir a The Master’s Seminary donde curso las maestrías en Divinidad y Teología (M.Div.; Th.M.), y ahora busca un Doctorado en Teología. Actualmente sirve como administrador del Instituto de Expositores en Los Ángeles, California. Su esposa, Julia, y él tienen dos hijos: David y Samuel.

[1]José Eustasio Rivera, La Vorágine (Doral, FL: Stockcero, 2013)

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